Una promoción deja dinero cuando agrega algo a la cuenta, llena una hora que estaba vacía o trae de vuelta a quien ya vino. Las que sólo cobran menos por lo mismo llenan el lugar y vacían la caja. Elige una meta por promoción, ponle fecha de fin y mide si se cumplió.
Una promoción es una decisión de precio, y como toda decisión de precio puede dejarte dinero o quitártelo. Esta guía junta ideas de promociones que suman un renglón a la cuenta en vez de cobrar menos por lo mismo, un calendario de fechas que conviene preparar con tiempo y la forma de saber si de verdad funcionó.
¿Qué hace que una promoción deje dinero?
Que tenga una meta y que la meta no sea «que venga gente». Las promociones que dejan dinero hacen una de estas tres cosas:
- Agregan un renglón. Tu cliente iba a pedir el plato fuerte; la promoción hace que también pida el postre, la bebida o la entrada. Cobras lo mismo por lo que ya venía y algo más por lo nuevo.
- Llenan una hora vacía. El martes a las cinco de la tarde tu cocina y tu equipo cuestan lo mismo con el lugar vacío que lleno. Ahí sí vale cobrar menos, porque lo que vendas es venta que hoy no existe.
- Traen de vuelta a quien ya vino. Darle a tu cliente una razón para regresar en las próximas semanas cuesta menos que conseguir uno nuevo.
La que no deja dinero es la que cobra menos por lo que tu cliente iba a pedir de todos modos, en la hora en que el lugar ya se llena solo.
¿Qué ideas de promociones funcionan en un restaurante?
Diez ideas, ordenadas por la meta que cumplen.
Para agregar un renglón:
- El postre a precio especial con el plato fuerte. No regala el postre: lo pone a un precio que se antoja cuando el plato fuerte ya está pedido.
- El paquete de dos. Café y pan, hamburguesa y papas, tacos y agua del día. Un precio redondo por dos cosas que combinan, que deje más que la principal sola.
- La entrada para compartir, para mesas de cuatro o más. Las mesas grandes son las que más piden cuando alguien les propone algo para el centro.
- La bebida de temporada. Una agua fresca de mango en mayo o un ponche en diciembre le da a tu equipo algo concreto que ofrecer.
Para llenar una hora vacía:
- El día flojo con nombre. «Martes de mariscos» o «jueves de pozole» convierten tu día más vacío en una cita fija.
- La hora feliz, sólo en las horas que hoy están vacías. Si a las ocho ya está lleno, la hora feliz va de cinco a siete.
- La comida corrida o el menú del día, para quien come cerca de tu local entre semana y busca resolver rápido.
Para que regresen:
- El regalo para la siguiente visita. En lugar de descontar la cuenta de hoy, dale algo que sólo vale si regresa en las próximas semanas: un postre, una bebida, una entrada.
- El platillo nuevo, primero para los que ya vienen. Que tu cliente frecuente lo pruebe antes que nadie le da una razón para volver y te da su opinión antes de lanzarlo.
- Los puntos dobles en tus días flojos. Si tienes programa de lealtad, multiplicar los puntos el martes mueve visitas de los días llenos a los vacíos sin tocar tus precios. Lo explico en cómo armar un programa de lealtad.
¿Qué promoción le doy a los cumpleañeros?
Un postre con vela para la mesa, no un descuento sobre la cuenta. El cumpleañero rara vez llega solo: trae a cuatro, seis u ocho personas que van a pedir completo, y el postre es lo que convierte la cena en festejo.
Tres detalles para que funcione:
- Que lo sepan antes de reservar. La promoción de cumpleaños que nadie conoce no trae a nadie: dila en tus redes, en tu carta y cuando alguien llama a reservar.
- Que la regla sea simple. Mesa de cuatro o más, con identificación del cumpleañero, el día o la semana del cumpleaños. Sin letras chiquitas que tu equipo tenga que interpretar.
- Que el momento lo haga tu equipo. La vela, la canción y la foto valen más que el precio del postre, y son lo que la mesa sube a sus redes.
¿Qué fechas del año conviene preparar?
Las fechas grandes se preparan con un mes de anticipación: carta especial, compras, personal y aviso a tus clientes. Este es el calendario que más mueve a un restaurante en México:
- Día de Reyes (6 de enero): rosca para compartir en mesa o para llevar.
- San Valentín (14 de febrero): menú para dos con entrada, dos fuertes y un postre para compartir a precio cerrado.
- Cuaresma (febrero a abril): los viernes de mariscos y pescado, con una carta corta para esas semanas.
- Día del Niño (30 de abril): el platillo de niños con postre, para que la familia completa venga a comer.
- Día de las Madres (10 de mayo): el día más lleno del año para muchos restaurantes. Reservaciones, carta corta y el postre o la flor para mamá incluidos en un precio de mesa, en lugar de un descuento.
- Día del Padre (tercer domingo de junio): cortes, cerveza o una botella para la mesa.
- Regreso a clases (agosto): comida corrida o desayunos para papás que dejan a los niños en la escuela.
- Fiestas Patrias (15 y 16 de septiembre): pozole, chiles en nogada y la noche del Grito con mesa reservada.
- Día de Muertos (1 y 2 de noviembre): pan de muerto con chocolate para la sobremesa.
- Posadas y fin de año (diciembre): paquetes para grupos y cenas de empresa, que se cierran desde noviembre.
Y dos fechas que se repiten cada mes: la quincena, cuando tu cliente sale más, y los días antes de la quincena, que son los que más necesitan un empujón.
¿Qué promociones conviene evitar?
Cuatro que se ven bien en el cartel y salen caras en la caja:
- El descuento sobre toda la cuenta sin tope. Lo aprovecha la mesa de diez con botella, justo la que iba a pagar completo.
- El 2x1 en tu platillo estrella. Ya se vende solo; con el 2x1 sólo cobras la mitad.
- La promoción en tu hora más llena. Tu cocina no puede sacar más platos, así que nada más cobras menos por los mismos.
- La promoción que no tiene fin. Después de unos meses tu cliente ya no la ve como regalo sino como precio, y quitarla se siente como subir precios.
¿Cómo sé si una promoción funcionó?
Antes de lanzarla, escribe la meta en un número que puedas contar. Si la meta era agregar el postre: de cada diez mesas, cuántas pidieron postre antes y cuántas durante la promoción. Si la meta era llenar el martes: cuántas cuentas cobraste los martes del mes anterior y cuántas ahora.
Una promoción a la vez, cuatro semanas, contra las cuatro semanas anteriores con los mismos días. Si cambias tres cosas al mismo tiempo no vas a saber cuál funcionó, y si mides sólo un fin de semana estás leyendo la quincena o el clima.
¿Cómo lo resuelve Plate Up?
Plate Up pone la promoción donde tu cliente decide: en la carta que abre desde el QR de su mesa, con foto y video de cada platillo. Su pedido lo cierra tu equipo como siempre; la app no cobra ni reemplaza tu caja.
Para las metas de esta guía tiene tres cosas concretas. Puedes destacar un platillo sólo los días y las horas que quieras, por ejemplo el postre de temporada en la cena del fin de semana. Puedes programar premios de lealtad con días y horarios para cambiarlos, y hacer que un platillo dé puntos multiplicados en tus días flojos. Y en cada pedido le sugiere a tu cliente qué sigue, así que la entrada, el extra o el postre se ofrecen en todas las mesas.
Puedes recorrerlo como cliente en el menú demo, ver precios o empezar gratis 14 días sin tarjeta.
Preguntas frecuentes
¿Qué promoción le doy a un cumpleañero?
Un postre de la casa con vela para su mesa, no un descuento sobre su cuenta. El cumpleañero casi nunca viene solo: el postre le cuesta poco a tu cocina y la mesa completa se queda a festejar, pide otra ronda y se acuerda de dónde lo celebró.
¿El 2x1 sirve en un restaurante?
Sirve para llenar una hora o un día que hoy está vacío, y casi nunca para otra cosa. En el platillo que ya se vende solo o en la hora que ya se llena, el 2x1 regala la mitad de lo que ibas a cobrar de todos modos.
¿Cuánto debe durar una promoción?
Lo suficiente para medirla y con fecha de fin desde el primer día: cuatro semanas es un buen plazo. Una promoción que nunca termina deja de ser promoción y se vuelve tu precio nuevo.
¿Cómo anuncio una promoción sin gastar en publicidad?
Donde ya está tu cliente: en la mesa, en la carta, en la caja y con tu equipo diciéndola en voz alta. Las redes sirven para traer gente nueva; para que el que ya está sentado pida el postre, lo que funciona es verlo en el momento de pedir.